El promedio es una línea que sigue a las encuestas día a día: cada sondeo pesa según su muestra y su encuestadora, y a cada encuestadora se le descuenta su inclinación antes de promediar.

En resumen

El promedio de encuestas en cuatro ideas.

  • Entran los sondeos del ciclo, salvo los de los cinco últimos días, agregadores, paneles y partidos.
  • Cada sondeo pesa según su muestra, lo que publica su encuestadora, su rating y cuánto oscilan sus cifras.
  • A cada encuestadora se le resta su inclinación hacia cada partido, sin mover el nivel del promedio.
  • Cada día, una recta ajustada a los sondeos cercanos; su banda mide el consenso, no el voto.

Qué sondeos entran

Los sondeos de cada elección publicados desde la anterior, con unas pocas exclusiones.

Los sondeos son los de las tablas de intención de voto que recoge Wikipedia (ver Los datos). El promedio de una elección usa los sondeos publicados desde la anterior; el resultado de aquella no entra en el promedio. Quedan fuera:

  • Los sondeos de los últimos días: solo cuentan los que terminaron su trabajo de campo al menos seis días antes de la votación. No entran, así, los hechos durante la veda (los cinco días anteriores, en los que la ley prohíbe publicarlos en España) ni los de boca de urna.
  • Los agregadores, que publican sus propias medias de otras encuestas, y las encuestadoras que el catálogo marca como paneles en línea.
  • Los sondeos internos de los partidos: si quien firma es un partido, no se carga. Un sondeo que un partido encarga a una encuestadora («Sigma Dos / PP») sí se carga, como cualquier otro.

Los partidos se fusionan, se refundan o concurren en coalición. Cuando el catálogo dice que un partido hereda a otros (SUMAR a Unidas Podemos y Más País en 2023), los sondeos que aún listan a los predecesores cuentan para el sucesor en lugar de perderse en «otros»; si un sondeo lista a ambos, se suman, aunque la suma de las partes suele sobreestimar a la coalición.

Cuánto pesa cada sondeo

El peso de un sondeo es el producto de cuatro factores: su muestra, la sobrerrepresentación de su encuestadora, la dispersión de su encuestadora y su rating.

wi= oi· nin~· fc· rc

La muestra. ni son las entrevistas del sondeo i y ñ, la mediana de las de los sondeos de esa elección. Más entrevistas dan más peso, pero cada vez menos (es una raíz cuadrada, como el error de muestreo): con cuatro veces más entrevistas, un sondeo pesa el doble. Si no publica su muestra, recibe la mediana de las de su encuestadora, y las muestras desmesuradas se recortan.

La sobrerrepresentación. oi evita que una encuestadora pese más solo por publicar más. Si el campo de un sondeo se solapa con el de una entrega posterior de la misma encuestadora, como en las series diarias, solo cuenta la última. Y si una encuestadora publica N sondeos en pocos días (cuatro días a cada lado), cada uno pesa 1/N.

El rating. rc sale del rating R de la encuestadora c, que mide cuánto se equivocaron sus sondeos en las elecciones anteriores frente a los demás sondeos de la misma elección (ver ¿Cómo calculamos el rating de las encuestadoras?). Es ln(1 + R/100) / ln(1 + R̄/100), con R en la escala de 0 a 100 en que se publica y R̄ el rating medio de las encuestadoras: una encuestadora de rating medio pesa 1, el peso crece con el rating cada vez más despacio y un rating 0 no pesa nada.

La dispersión. fc compara cuánto oscilan las cifras de una encuestadora alrededor del promedio, descontada su inclinación propia, con lo que permitiría el azar del muestreo con sus muestras. Se mide en las encuestadoras con cinco o más sondeos en el ciclo y se acerca a 1 cuantos menos tienen. Penaliza los dos extremos:

  • Si las cifras oscilan más de lo que permite la muestra, la encuestadora pesa como la muestra que produciría esa oscilación (su muestra efectiva, n · f2).
  • Si oscilan menos, también pesa menos: es el rebaño, las cifras pegadas al consenso. Para medirlo, cada encuestadora se compara con el promedio calculado sin sus propios sondeos, en los partidos principales y solo con los sondeos que publican su muestra. Sea por seguir al consenso, por entrevistar siempre al mismo panel o por ponderar por recuerdo de voto, sus sondeos aportan menos información independiente de la que sugiere su muestra.

El rebaño se publica en Ranking Encuestadoras, pero no entra en el rating: solo resta peso en el promedio.

Los efectos de encuestadora

Cada encuestadora tiende a dar a cada partido algo más o algo menos que las demás; antes de promediar, esa inclinación se resta de sus sondeos.

El efecto de encuestadora es la desviación sistemática de una encuestadora en un partido: si le da, de forma estable, dos puntos más que el consenso, se le restan unos dos puntos a cada sondeo. Se estima con dos fuentes:

  • El ciclo: la desviación media de sus sondeos frente al promedio, con los pesos del promedio y más peso para los recientes, porque el método actual de una encuestadora importa más que el de hace años.
  • Su historia: lo que se apartó del resultado en los 90 días previos a cada elección anterior, descontado el error que compartieron todas las encuestadoras; cuentan las generales y las autonómicas (estas con menos peso), más cuanto más recientes. Es un punto de partida, porque las inclinaciones solo persisten en parte de una elección a otra.

Las dos se combinan pesando cada una por su precisión: con muchos sondeos en el ciclo manda el ciclo; con pocos, la historia. Una encuestadora con menos de cinco sondeos en el ciclo se queda en lo que dice su historia, y una encuestadora sin historia empieza en cero.

Al final, los efectos se recentran para que su media, ponderada con el peso Wc de cada encuestadora en el promedio, sea cero:

∑c Wc·ec=0

Así la corrección no mueve el nivel medio del promedio a lo largo del ciclo: corrige qué encuestadoras publican alrededor de cada fecha. Si durante unas semanas solo publican encuestadoras que dan más voto a un partido, el promedio sin corregir lo subiría; el corregido, no. Lo que no corrige es el error que comparten todas las encuestadoras a la vez: estimarlo con su historia se ha probado, pero no se repite de una elección a otra y queda desactivado.

Los gráficos muestran siempre los sondeos tal como se publicaron: la corrección solo entra en la línea.

La regresión local

Para cada día, el promedio ajusta una recta a los sondeos cercanos en el tiempo y toma el valor de esa recta en ese día.

Una media de las últimas semanas llega tarde a los cambios. El modelo usa una regresión local ponderada: para cada día t, cada sondeo i recibe un peso ωi que combina su peso wi con su cercanía a ese día, a través de una campana de Gauss de anchura ht; se busca la recta que mejor pasa por los sondeos con esos pesos, y el promedio del día es su valor en t, el término a:

mina,b ∑i ωi (yi−a−b·(ti−t)) 2

yi es el voto del partido en el sondeo, ya sin su efecto de encuestadora, y ti, su fecha de fin de campo. Una recta, y no una media, es lo que permite seguir la tendencia hasta el último día, donde no hay sondeos posteriores.

La anchura de la ventana no es fija: una anchura de partida se elige con los propios datos, con un método automático (el de Sheather y Jones en la versión de Botev), y se adapta a la densidad de sondeos: más estrecha donde hay muchos y más ancha donde escasean, como en el último día, que solo los tiene a un lado.

La campana mira a los dos lados, así que la línea de días pasados puede moverse cuando llegan sondeos nuevos. Cada partido se promedia por separado, con los sondeos que lo listan, si son al menos tres. Tras el último sondeo, la recta se prolonga unos días y luego el valor se mantiene.

La banda del promedio

La banda que acompaña a la línea es su intervalo de confianza del 95 %: la incertidumbre de la propia estimación del promedio.

La banda sale del error estándar de la recta en cada día. Los sondeos de una misma encuestadora se parecen entre sí, porque comparten método y lo que les quede de inclinación: no son informaciones independientes. El error se calcula agrupándolos por encuestadora (en la jerga, un error estándar robusto con clústeres por encuestadora): las desviaciones de cada encuestadora se suman antes de combinarse, y así no se dan por independientes diez sondeos de una encuestadora que se parecen. La banda usa además una t de Student con, como mucho, tantos grados de libertad como encuestadoras hay en la ventana menos una: con pocas encuestadoras, se ensancha.

Mide dónde está el consenso de las encuestadoras que publican. No mide:

  • Dónde estará el voto: el error que comparten todas las encuestadoras frente al resultado no está en la banda, sino en la simulación, como error histórico de los sondeos.
  • La incertidumbre de la anchura de la ventana ni la de los efectos de encuestadora, que el recentrado hace pequeña.
  • Toda la incertidumbre cuando pocas encuestadoras pesan de verdad en la ventana: ahí el error agrupado se queda corto.

Por eso el resultado cae a menudo fuera de la banda sin que sea un fallo.

De las encuestas al voto estimado

El voto estimado de cada partido es el promedio corregido leído en la fecha de la estimación; su intervalo suma más errores que la banda.

El promedio se lee en un día, la fecha de la estimación: normalmente el último que alcanza la línea, unos días después del último sondeo. Es la fecha que dan las páginas de cada elección («el promedio de sondeos leído el…»). Lo que falta hasta 100 queda como «otros» (otras candidaturas y voto en blanco).

Los modos Hoy y Elección comparten ese voto estimado; solo cambian los intervalos. El del voto de un partido es más ancho que la banda porque suma hasta tres errores: √(s2 + e2 + d2), con s el del promedio (el de la banda), e el error histórico de los sondeos de la última semana frente al resultado en partidos de ese tamaño y d la deriva de la opinión en los días que faltan, que solo se suma en el modo Elección.

Con ese voto y esos errores, el modelo sortea 10.000 elecciones posibles (en las generales) y reparte los escaños de cada una. Cómo, y de dónde salen el error histórico y la deriva, se cuenta en ¿Cómo simulamos los escaños?.

¿Cómo simulamos los escaños?

Cómo se pasa del voto estimado a muchas elecciones simuladas y de cada una a los escaños de cada circunscripción.